domingo, 9 de enero de 2011

Diario de Jack Crocanti: Página encontrada en el bosque aquél


...No hubo manera de encontrar techo en esa selva inmunda de la Joncosa del Montmell. Con mi pericia como Boy Scout extraje resina de los pinos más bajos para poder trepar a los más altos. Con una cuerda portátil de 50m pude hacer varios fajos de ramaje espeso y subirlos a la copa del pino que escogí para establecer mi morada. Una vez fabricados techo y camastro y entendiendo las alturas como seguridad natural ante esas torpes criaturas pude descansar un rato.
En mi enajenación somnolienta recordaba aquellas lejanas aventuras en las que recorría los continentes en busca de los más extraños animales. Recordé la ilusión del equipo de rodaje cuando, tras semanas de búsqueda, pudimos grabar una de esas bolas blancas que hacen de nido a las orugas de pino. O aquella otra vez que encontramos lombrices en el Nilo. O aquella ocasión en que unos esquimales adorables nos enseñaron a meter sardinas en el anzuelo. Allí, postrado a unos 4m de altura, era feliz. Pude olvidar a aquellos muertos de hambre.
Yo, experto en el sigilo y la paciencia, harto útiles en mi oficio como documentalista, sabía que era efímero mi reposar; que mi depredador no se iba a retirar; que aquello que con la duermevela entreveía como un ruido de termitas, eran en verdad esas enfermizas criaturas masticando y golpeando la corteza de mi árbol...
 
Volsbevak

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